Domingo 20/08/2017. Actualizado 01:00h

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Baleares

Condenados a tres años de prisión y nueve de inhabilitación

Expulsados de la Policía Nacional dos agentes de Palma de Mallorca por torturas

Un inspector golpeó a un hombre que le había rajado la mano a un compañero en una pelea en un bar de copas. También simuló varias veces que le disparaba en la cabeza con su pistola

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Una pelea sucedida en un bar de Palma de Mallorca hace años ha terminado con dos policías nacionales condenados a penas de prisión y expulsados del cuerpo. Un inspector golpeó y simuló disparar a un hombre que le había provocado una raja en la mano, mientras un subinspector observaba todo sin impedir la agresión.

Agentes de la Policía Nacional. Agentes de la Policía Nacional.

El Confidencial Autonómico ha podido comprobar que en fechas recientes, el que era secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, firmó sendas resoluciones en las que declara “la pérdida de condición de funcionario” del Cuerpo Nacional de Policía a dos de sus miembros por el mismo motivo: haber sido condenados por un delito de torturas graves.

Se trata de un inspector y un subinspector que estaban adscritos a la Jefatura Superior de Policía de las Islas Baleares cuando se vieron implicados en un suceso en 2009 por el que en marzo de 2015 fueron condenados a penas de tres años y cárcel y nueve años de inhabilitación absoluta.

La sentencia que la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca dictó contra ellos en marzo de 2015 ya es firme al haber sido casada parcialmente por sentencia de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo de marzo de 2016.

Por ello, la Secretaría de Estado de Seguridad ha aplicado la pena de inhabilitación que en los funcionarios supone la pérdida de esa condición de empleado público.

Pelea en un bar de copas de Palma de Mallorca

Los hechos se remontan a agosto de 2009. Según los hechos probados de la sentencia, el inspector condenado -del Grupo Operativo de Motos- estaba fuera de servicio cuando tras hacer botellón con un grupo de amigos y compañeros de la Policía Nacional entraron en un local de copas de Palma de Mallorca, el bar Sarandonga.

Allí se produjo un altercado entre este grupo y otro. En el transcurso del mismo, un hombre le provocó un corte en la mano a un agente. Al tumulto acudieron los agentes de un furgón de la Unidad de Intervención Policial (UIP, antidisturbios), que se dirigía al Palacio de Marivent -residencia de verano de los reyes- pero que pararon a comprobar qué pasaba.

El autor del corte fue detenido y enviado a la Jefatura de Policía en Palma de Mallorca. El inspector fuera de servicio, que se había identificado en el tumulto también fue a comisaría, donde se encontró con el subinspector condenado en este caso: ambos eran compañeros de piso, y este segundo ya conocía la herida provocada a su compañero.

El caso es que finalmente el autor del corte detenido le fue entregado para su conducción y custodia al subinspector. Sin embargo, el inspector se abalanzó sobre el detenido y empezó a golpearle: ya antes había dicho que le pensaba “leer la cartilla” en comisaría por la herida que le había hecho a otro policía.

Cabrón, te voy a pegar un tiro”

Además, el inspector fuera de servicio cogió la pistola de su compañero el subinspector y encañonó al detenido: “Cabrón, tú le has rajado la mano a un compañero mío y te voy a pegar un tiro y diré que ha sido en defensa propia”.

El hombre se defendía “jurando por su mujer y su hija que no había hecho nada”. Pero el inspector le puso el cañón de la pistola junto al oido y disparó. Hizo un disparo en vacío, es decir, sin balas, pero le aseguró al detenido que se había encasquillado el arma y que no volvería a suceder.

Volvió a cargar el arma e hizo varios disparos más simulados, mientras el detenido esposado lloraba sin poder resistirse, según afirma la sentencia. El inspector condenado y ahora expulsado de la Policía Nacional le golpeó varias veces en la cabeza con la pistola hasta que el subinspector se la arrebató. Otro policía que no ha sido juzgado le dio también una patada en la cabeza al detenido.

Tres años de cárcel por “tortura grave”

Este episodio definido como de “tortura grave” por los jueces terminó cuando apareció por allí el subinspector de las UIP que había efectuado la detención. Al ver que ese inspector fuera de servicio estaba golpeando al detenido, este otro policía detuvo la agresión y engrilletó al autor de las torturas.

Según la sentencia, el subinspector no sólo se negó a ayudar a la detención de su superior, sino que contempló toda la escena sin intervenir para intentar frenar la violencia del inspector. Además luego limó el cañón de su pistola, que había sido utilizada para amenazar y golpear a ese hombre.

Por otro lado, los jueces hacen un fuerte reproche a muchos policías nacionales de la Jefatura de Palma de Mallorca que no aportaron datos a la investigación de este caso.

La víctima de las torturas renunció a acusar a los dos miembros de la Policía Nacional, después de que ellos le indemnizaran con 45.000 euros. Pese a ello, fueron condenados a tres años de prisión por un delito de torturas graves, además de inhabilitación absoluta durante nueve años. Sólo se les aplicó un atenuante por reparación del daño al indemnizar a la víctima de la paliza y las torturas.

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