El Gobierno de Cospedal se ha visto obligado a eliminar los servicios de vigilancia aérea para las carreteras de Castilla-La Mancha, en los que helicópteros de Tráfico controlaban la velocidad de coches y motocicletas a través de radares y cámaras fotográficas.
Según ha sabido El Confidencial Autonómico, la medida se ha aplicado debido a lo costoso del servicio, que también ha aportado retribuciones a la Junta de Comunidades a través de las multas a los conductores.
El sistema de vigilancia de carreteras a través de helicópteros fue instaurado por el anterior Gobierno de José María Barreda en marzo de 2011, recibiendo duras críticas de asociaciones de automovilistas y motoristas.
Nueve meses después de su puesta en marcha, el nuevo Ejecutivo ha decidido acabar con el control aéreo debido a los importantes costes que conllevaba: una hora de vuelo suponía una inversión de entre 1.000 y 1.500 euros, sin contar con el piloto ni las demás funcionarios que forman el operativo.
Las fuentes consultadas por este diario aseguran que “el objetivo de esos helicópteros era ‘cazar’ a los conductores, y a ello se han dedicado durante este tiempo”.
Para las tareas de auxilio y salvamento de coches accidentados “ya existen helicópteros específicos y los servicios de emergencias del 112, por lo que el impulso de este otro ‘servicio’ sólo tenía interés recaudatorio”.
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