Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:00h

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Castilla y León

La Central de Garoña utilizará el informe que recomienda la construcción de tres nuevas nucleares como argumento frente al cierre en 2013 previsto por Industria

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La decisión del Gobierno de cerrar la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) no es irrevocable. De hecho, tanto Nuclenor como los sindicatos trabajan para que tanto Audiencia Nacional como Tribunal Supremo acepten la moratoria de cierre hasta 2019. El último argumento, el informe de Price Waterhouse Coopers que recomienda construir tres centrales nucleares más. Fuentes bien situadas de la central nuclear de Santa María de Garoña aseguran a El Confidencial Autonómico que en las próximas semanas habrá un encuentro con una delegación del Ministerio de Industria para presentarles los avances en la adaptación y mejora de la central de cara a los tres años que se le han otorgado de prórroga. En esta reunión, la dirección de Nuclenor, empresa propietaria de la central, esgrimirá como argumento contrario al cierre el informe elaborado por la consultora internacional Price Waterhouse Coopers. En ese análisis, se recomienda proyectar tres nuevas centrales de cara al previsible aumento de la demanda energética. En caso contrario, la propuesta indica que sería necesario prolongar la vida de las nucleares hasta los 60 años -Garoña será cerrada a los 43-. Esta medida supondría, según PWC, un ahorro de 7.000 millones de euros y una reducción considerable de las emisiones de CO ². La solución que propondrá la planta será tratar la maquinaria de la central con hidrógeno, platino y zinc, materiales que evitarán la erosión y la oxidación de las piezas. Esto, según las fuentes consultadas, permitiría mantenerla a pleno rendimiento hasta 2019. Baja demanda enerética El principal contrarrgumento al que tendrán que hacer frente la dirección de la nuclear es que el informe también destaca la bajada de la demanda energética que ha experimentado España desde 2006. Este descenso no se experimentará repuntes hasta previsiblemente 2014, un año después del cierre de Garoña. Y aún así, durante los cinco años posteriores hasta 2019 -cuando se cerraría definitivamente-, la demanda no sería suficiente para asegurar las 8.000 horas de producción energética que fijan el nivel de rentabilidad económica de una central nuclear. Esto ya lo ha admitido públicamente Luis Atienza, presidente de Red Eléctrica.