Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:00h

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Cataluña

Los radares de la DGT que calculan la velocidad media entre dos puntos están esperando un cambio en la ley para empezar a usarse

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La Dirección General de Tráfico ya probó los radares 'de distancia' hace meses en Madrid. Este tipo de medida inutiliza todo intento del conductor de localizar un radar, ya que lo que calcula es el tiempo que tarda el vehículo en ir del punto A al B obteniendo así la velocidad media del trayecto. De momento no están homologados pero pronto podrían entrar en vigor. Insistentes rumores apuntan que la DGT los ha instalado en diversos puntos de la península. Hay usuarios que dicen habérselos encontrado en Navarra, en Castilla-La Mancha, en Andalucía o en Cataluña. La última versión que circula por Internet es que Tráfico pondrá en marcha uno de estos sistemas en la A6 (carretera de La Coruña) el próximo día 16 de febrero. El Confidencial Autonómico se ha puesto en contacto con un portavoz del organismo oficial que ha desmentido esta información. Oficialmente, la DGT sólo reconoce haberlos utilizado en Madrid durante una campaña de prueba. En aquella ocasión, se colocaron dos radares en el la autopista A1 de entrada a la capital. El sistema consistía en un radar que hacía una fotografía a las matriculas de todos los vehículos. El conductor circulaba durante 12 kilómetros hasta que llegaba a otro radar, que repetía la foto. El sistema calculaba el tiempo que había tardado el coche en llegar del primer radar al segundo y obtenía una media de la velocidad del trayecto. Si el resultado superaba la velocidad permitida, supondría que el vehículo había traspasado ese límite. Desde Tráfico se defiende que este sistema es "más justo" y ayudará a sancionar a quienes pisen en exceso el acelerador durante largos tramos, y no a quienes cometan puntuales despistes y sobrepasen el límite de velocidad al pasar por un radar. El problema principal para implantar este sistema reside en que aún no ha sido homologado, y para hacerlo debería producirse una variación en la legislación. En primer lugar, la actual ley de tráfico exige que haya una prueba concreta de un hecho delictivo -en el caso de los radares actuales existe una foto que acredita el exceso de velocidad-, y no un cálculo matemático. Además, diversas asociaciones de conductores han denunciado que este tipo de radar toma imágenes de las matrículas de forma sistemática, algo que consideran "choca frontalmente con el derecho a la intimidad".