Lunes 21/08/2017. Actualizado 01:00h

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Comunidad Valenciana

Malestar en el PP por cómo se ha gestionado la expulsión de Rafael Blasco y temor a que aplique el ‘ventilador’. Otros ocho diputados regionales están imputados

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La salida de Rafael Blasco del Grupo Parlamentario Popular en las Cortes Valencianas no ha gustado demasiado en algunos sectores del PP, que consideran que el proceso se ha gestionado mal. Y, más aún, existe temor a que el afectado pueda empezar a hablar, dado el profundo conocimiento que tiene de los entresijos del partido.

Rafael Blasco, ex conseller de Solidaridad y Ciudadanía, imputado en el ‘caso Cooperación’ por supuestos delitos de tráfico de influencias, prevaricación, malversación de caudales públicos y falsedad documental, afirmó en el espacio ‘El cascabel al gato’, de 13TV, que la Abogacía de la Generalitat recibió instrucciones políticos para obligarle a dimitir. Esas declaraciones han sido el detonante final para la expulsión.

Alfonso Rus, presidente del PP en la provincia de Valencia y presidente de la Diputación, ha vuelto a mostrar públicamente sus diferencias con Alberto Fabra, al anunciar que no contarían con su voto ni con su presencia en reuniones convocadas para avalar la expulsión de Blasco, en un final que debía haberse evitado, según ha podido saber El Confidencial Autonómico.

Blasco se ha aferrado al escaño hasta el último minuto, manteniendo un pulso con la dirección regional, con el argumento de que no podía dimitir “por dignidad personal”, y también porque fue elegido en las urnas “como representante de la soberanía popular”.

El PP decidió expulsarle con carácter cautelar, suspendiéndole “de militancia e inhabilitándole para desempeñar cargos públicos en el seno y en representación del PP”. Una vez confirmada su salida, abandona el grupo parlamentario del PP, aunque mantendrá su acta de diputado.

El admirado y temido Blasco

El PP regional intentó evitar esta decisión contundente porque es consciente de que Blasco es un auténtico “animal político”, con mucha información y demostrada habilidad política.

Rafael Blasco fue conseller con el socialista Lerma. Zaplana lo nombró también conseller, y Camps hizo lo propio. Todo un ejemplo de supervivencia política, en alguien que ha manejado con habilidad la ‘fontanería’ de los partidos políticos, al principio del PSPV, y luego del PPCV.

Cuando realizaba una estimación de voto, acertaba de lleno. Manejaba datos y encuestas de toda procedencia. Se le admiraba y se le temía, a partes casi iguales. El PP ha exprimido durante años su variada información política y su ‘olfato’, según apuntan fuentes populares a El Confidencial Autonómico.

Blasco se convertirá en el primer integrante en esta legislatura del grupo de los no adscritos, para lo que sólo restan algunos trámites administrativos. La pregunta que se han hecho en ámbitos del PP es qué pasará con los 8 diputados restantes del PP que se hallan imputados.

Si algunos siguieran los pasos de Blasco, el PP perdería ahora la mayoría absoluta en las Cortes: tiene 55 diputados, incluyendo a Blasco, y la mayoría absoluta son 50.

Tal incertidumbre aritmética ha llevado a Compromís –posible socio de un hipotético tripartido con socialistas y Esquerra Unida- a denunciar un supuesto pacto entre los populares y los socialistas para que Fabra pueda llegar sin zozobras a 2015.

Según fuentes consultadas por ECA, es una mera maniobra política para desgastar más al PP y, de paso, ir captando votos de aquí en adelante en beneficio de Compromís, que quiere aprovecharse del desgaste de populares y socialistas.

Temor a un Blasco ‘ventilador’

Sin menospreciar la aritmética de los escaños, en el PP hay temor a Blasco porque puede poner en marcha el ‘ventilador’. Puede hacerlo de muchas formas, porque conoce las fortalezas y debilidades de populares y socialistas como pocos.

Además de sus capacidades personales, por familia tiene tal vez la mejor información de cuanto acaece en las filas socialistas, y sabe dónde golpear, como ha hecho estos años desde el PP. Pero también sabe cómo aprovechar mejor las posibilidades de los socialistas, que ahora tiene un panorama desalentador: todos los sondeos apuntan que en 2015 pueden sacar los peores resultados de su historia. Pero Blasco puede ser muy eficaz con dos años por delante.

La mujer de Blasco, Consuelo Císcar, ha ocupado diversos cargos con el PP, y es hermana de Cipriá Císcar. No es precisamente un dato irrelevante. Según han comentado fuentes populares a El Confidencial Autonómico, al PP no le quedaba otra solución que apartarle del escaño, una decisión que debía haberse tomado antes “pero con mucha más habilidad y consultando a los pesos pesados del partido”.

Reconocen que tiene razón Ximo Puig, el líder de los socialistas valencianos, cuando ha afirmado que “se ha actuado tarde”. Para muchos del PP, se ha actuado tarde y mal.

Blasco siempre ha mantenido excelentes relaciones con los medios de comunicación. Ha sabido sacar partido a su acción política, midiendo tiempos y foros con una especial habilidad. “Si alguien sabe comunicar y es consciente de la fuerza de los medios de comunicación, ése es Blasco”, apuntan las fuentes del PP.

“Somos
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