Viernes 18/08/2017. Actualizado 01:00h

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Estado Autonómico

El PSOE ya ha dicho que votará en contra

La reforma electoral del PP no será un ‘pucherazo’: Rajoy descarta imponer la elección directa de alcaldes

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Gobierno y Génova trabajan en dos escenarios posibles: un pacto con CiU o aprobar la medida pero no aplicarla hasta después de las municipales

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El PP se ha quedado solo en su propuesta de reforma electoral. No obstante, partido y Gobierno trabajan en un plan para que la elección directa de alcaldes no sea considerada un ‘pucherazo’. Los populares buscan un acercamiento a CiU para que apoye la medida. La otra opción es aprobar el texto, pero que éste no se aplique en las elecciones municipales.

Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados. Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados.

Según explican a El Confidencial Digitaldirigentes del PP y fuentes cercanas a Moncloa, el proyecto de reforma de la ley electoral continúa, a día de hoy, vigente, a pesar de la oposición frontal del PSOE de Pedro Sánchez. Desde el Ejecutivo mantienen la apuesta por esta medida, y se va a seguir trabajando en defenderla por toda España.

En este sentido, la hoja de ruta del Gobierno no ha sufrido alteración desde finales del mes de junio, cuando se transmitió a María Dolores de Cospedal la necesidad de iniciar una ofensiva en todas las comunidades para explicar el proyecto.

La propia secretaria general mantuvo, días después, una reunión extraordinaria con todos los secretarios regionales del partido, para explicar los pasos a seguir por todas las direcciones autonómicas del PP en los próximos meses.

En esas fechas, explican las fuentes consultadas, “se daba por hecho que el PSOE estaba dispuesto a sumarse al proyecto”. Ahora, y ante la contundente negativa de los socialistas, “se buscan otras alternativas” para aprobar la reforma electoral y que ésta no sea interpretada como una imposición exclusiva del PP para perpetuarse en los gobiernos a través de un ‘pucherazo’.

Primera opción: buscar un acuerdo con CiU

Las fuentes consultadas por ECD confirman que el Gobierno y el PP ya preparan una ofensiva parlamentaria para intentar convencer, durante el próximo mes de septiembre, a los diputados de CiU para que apoyen la propuesta de reforma electoral.

En este sentido, desde el Ejecutivo aseguran que, electoralmente, “Convergencia i Unió se puede sentir muy identificada con nosotros”, ya que “ellos también, históricamente, han perdido muchos ayuntamientos en Cataluña pese a haber sido la fuerza más votada”.

De hecho, dirigentes de CiU ya se mostraron partidarios en 2003 de una medida como la propuesta ahora por el PP, cuando perdieron el Gobierno de la Generalitat en manos del tripartito formado por el PSC, ERC e ICV: “Lo de Maragall aún lo recuerdan, y eso es un punto a nuestro favor”, aseguran desde el PP.

No obstante, en Moncloa y en Génova son conscientes de la “difícil relación” actual con CiU, que dificultará las negociaciones: “Habrá que elegir bien a los interlocutores, y más en unas conversaciones que se impulsarán, sobre todo, unos días después de la Diada en Cataluña”.

Segunda opción: aprobar la ley en solitario sin aplicarla en mayo

Si las negociaciones con CiU finalmente no prosperan, el PP ya tiene un plan B. El Gobierno y el PP estarían dispuestos a seguir adelante con la tramitación parlamentaria del proyecto de reforma, sacar el texto adelante sólo con los votos de los diputados populares... pero no aplicar la nueva ley hasta después de las elecciones municipales.

Esa posibilidad, explican desde el partido, “es factible porque el Gobierno es quien maneja los tiempos”. De esta forma, además, “quedaría enterrada la idea de que queremos aprobar la reforma electoral para no perder ayuntamientos, sólo en beneficio propio”.

Objetivo: evitar un fiasco como el de 1998 y 2004

Las fuentes consultadas reconocen que, pese a las dificultades para sacar adelante la reforma electoral y la polémica generada, “el proceso es ya imparable”.

El objetivo del PP es conseguir, de una vez por todas, aprobar un nuevo modelo electoral en España, que se resiste desde hace varias legislaturas. En el Gobierno recuerdan que proyectos similares “ya quedaron en nada en 1998 y 2004 por la falta de entendimiento de los partidos”.

No obstante, “estamos en un escenario en el que no nos podemos permitir retrasar más esta reforma”.

En ese sentido, desde el Ejecutivo alertan que, con las últimas encuestas electorales publicadas, “tendremos unos ayuntamientos y un congreso ingobernable”, tal y como pasa en la actualidad en Italia. De hecho, recuerdan, en el país trasalpino “las coaliciones han demostrado no ser estables, y la Cámara se disuelve casi cada año. Eso no puede pasar aquí”.

Así las cosas, el plan del Gobierno es que la ley, si no se aplica en las municipales, “ya esté vigente en las generales y sirva como modelo electoral en las próximas legislaturas, evitando así ayuntamientos y parlamentos fraccionados”.

Dirigentes nacionales del PP reconocen que este proyecto de reforma, que llevaba el partido en su programa electoral, “debía haberse presentado al inicio de legislatura”. Entonces, reconocen, “nos habríamos garantizado el apoyo del PSOE, que ahora necesita gobernar a toda costa aunque sea a través de coaliciones”.

Además, añaden, se habrían evitado las acusaciones de ‘pucherazo’: “En 2011 arrasamos, por lo que nadie hubiese dicho que el PP proponía esa reforma para no perder ayuntamientos”.

Rajoy se reúne en Galicia con el principal impulsor de la reforma: Feijóo

Fuentes cercanas a Presidencia del Gobierno confirman a El Confidencial Digital que Mariano Rajoy abordará este fin de semana, con Alberto Núñez Feijóo, la estrategia a seguir para aprobar esta reforma electoral.

El encuentro, que tendrá lugar el domingo en Sotomayor (Pontevedra), servirá al jefe del Ejecutivo para pulsar la opinión de uno de los principales impulsores de esta propuesta de reforma: el presidente de la Xunta de Galicia.

Desde el entorno del dirigente autonómico aseguran que Feijóo fue “de los primeros” en reclamar la elección directa de la lista más votada: “Fue en 2006, cuando un escaño nos arrebató la mayoría absoluta y dio el gobierno al bipartido del PsdeG y el BNG. Desde entonces, hemos peleado por esta reforma”.

“Somos
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