Miércoles 18/10/2017. Actualizado 01:00h

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Madrid

Las mediciones en la Comisaría de Policía Municipal de Arganzuela indican que las emisiones electromagnéticas no superan los niveles máximos

Madrid

Cuatro policías y una limpiadora denunciaron que sufrieron tumores por la cercanía de una subestación eléctrica. Muchos agentes notan “chispazos” al tocar los muebles

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Varios casos de tumores entre el personal de las nuevas dependencias de la Policía Municipal de Madrid en el distrito de Arganzuela hicieron saltar las alarmas. Los trabajadores señalaron a una subestación eléctrica contigua a la comisaría como culpable, y exigieron un estudio de las ondas electromagnéticas y de la electricidad estática para saber si estaban expuestos a una niveles peligrosos para la salud que hubieran provocado los tumores y otras dolencias.

Agentes de la Policía Municipal de Madrid; y la comisaría del distrito de Arganzuela. Agentes de la Policía Municipal de Madrid; y la comisaría del distrito de Arganzuela.

El Confidencial Autonómico adelantó el caso a principios del mes de febrero: cuatro policías y una limpiadora de esta comisaría denunciaban que les habían salido tumores al poco tiempo de empezar a trabajar en las instalaciones.

El asunto llegó al pleno municipal, en el que varios grupos de la oposición exigieron al gobierno de Ana Botella que comprobara si los agentes y otros trabajadores estaban siendo expuestos diariamente a unas emisiones perjudiciales para la salud.

Finalmente, el pasado 14 de marzo dos técnicos de prevención del ayuntamiento, acompañados por delegados de Prevención de CSIT-Unión Profesional, acudieron a la comisaría de Arganzuela, en el Paseo de la Chopera, para realizar las mediciones.

Las conclusiones oficiales tardarán en publicarse

Desde el sindicato explican a ECA que los técnicos estuvieron durante dos horas haciendo mediciones en distintos puntos del edificio con dos aparatos: uno que mide las ondas y campos electromagnéticos y la radiofrecuencia, y otro que mide la electricidad estática en las puertas, las mesas y demás mobiliario.

Los datos recabados con este estudio están siendo analizados y sus conclusiones finales tardarán aún un tiempo en darse a conocer: “Lo quieren dejar bien atado”, explica un representante sindical de la Policía Municipal de Madrid.

Sin embargo, sí avanzan los comentarios que los técnicos les hicieron durante las dos horas del pasado 14 de marzo en las que midieron las ondas y la electricidad por todo el edificio: “Nos dijeron que los datos indicaban que estaba todo bien: que las ondas estaban por debajo de los valores máximos” de los márgenes saludables, a partir de los cuales se considera que son perjudiciales para la salud.

A la espera de que esas conclusiones avanzadas se confirmen en los resultados oficiales del estudio, desde CSIT-Unión Profesional lamentan que, además de las mediciones, los técnicos no se molestaran en entrevistar a las personas que han caído enfermas en la comisaría, para conocer bien sus casos.

Además, los policías municipales sanos, que no han sufrido ni tumores, ni temblores o varices en las piernas, aseguran que siguen notando “calambres y chispazos” cuando tocan los pomos de las puertas, o los muebles, algo que achacan a la electricidad estática.

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