Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:00h

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Madrid

La esperpéntica peripecia de una familia madrileña declarada en cuarentena por un presunto contagio de gripe A

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Una familia madrileña, formada por el matrimonio y tres hijos pequeños, sufrió el lunes una esperpéntica peripecia, después de que un brote de fiebre normal provocara una alarma de la mediática gripe A. En síntesis, el relato de los hechos es el siguiente: 10:00 de la mañana. -La madre de familia, atendiendo a las indicaciones emitidas desde Sanidad para este tipo de casos, decidió llamar al teléfono 112 para informar de que sus tres hijos (el mayor tiene cuatro años, el menor, 14 meses), presentaban síntomas de gripe. -Tras recabar los datos, y confirmar que uno de los pequeños asistía a un colegio de Vallecas, el 112 activó el protocolo de cuarentena de la gripe A1N1. -Tras hablar con el colegio de su hijo, la familia insistió al servicio de salud en que no había ningún caso detectado en dicho centro. Era en otro colegio de Vallecas, situado a dos kilómetros de distancia, donde se habían producido casos de contagio. -Las explicaciones nada pudieron hacer por parar el protocolo de emergencia. 12:00 del mediodía -El servicio del 112 contacta con el ambulatorio al que acude la familia habitualmente. Un médico de ese centro les telefonea: “No salgan. Tienen que quedarse en casa. Ya le estamos preparando la baja para usted y su marido. Un médico va a acudir a su casa a recoger muestras de los niños para confirmar si están contagiados”. 12:30 del mediodía -Nueva llamada desde el ambulatorio. Otro médico les explica que no se preocupen: “La médico que les llamó les debe de haber alarmado demasiado. No os preocupéis, en un rato irá un médico a vuestra casa”. 14:30 de la tarde -Sin embargo, ante la casa se presenta una ambulancia con dos auxiliares, con intención de llevarse a “un pequeño de un mes al hospital Carlos III y hacerle las pruebas de la gripe”. -Los auxiliares llevan mascarillas tapándoles la boca y enormes gafas anti contagio. Su presencia e indumentaria levantan el revuelo lógico entre los vecinos. -Al verles, los padres dicen: “Nos han anunciado que iba a venir un médico, y además aquí no hay ningún bebé de un mes. El pequeño tiene 14 meses”. -Los auxiliares bajan a la ambulancia, y esperan allí, a que la familia hable con su centro de salud. -Un médico confirma a la familia que, efectivamente, tienen que ir al Carlos III para que les recojan las muestras pertinentes. -Para transportar a los cinco miembros de la familia, los auxiliares deciden llamar a otra ambulancia. Al rato, explican que no vendrá esa segunda ambulancia, porque, en caso de que estuvieran contagiados, “necesitaríamos desinfectar dos coches en vez de uno”. De manera que deciden hacer dos viajes. 16:30 de la tarde -En el interior de la ambulancia, el padre se sienta en la camilla, con un niño encima sin sujeción ninguna. El otro niño va en el sillón del acompañante. 17:30 de la tarde -Tras más de 20 minutos de espera dentro de la ambulancia, los tres miembros de la familia pasan a la sala del hospital donde les van a recoger muestras. Los auxiliares de la ambulancia les han informado de que en 15 minutos se les habrán hecho y sabrán si dan positivo. -Las pruebas se realizan en un lateral del edificio, con total discreción. Uno de los dos médicos que les atienden, de nacionalidad marroquí, niega que vayan a obtener los resultados en un rato: “Eso es mentira. Los tendremos en 48 horas. Ya les llamarán para informarles”. -Los niños están asustados por la aparatosa peripecia en la que se ven envueltos y por lo que están viendo. Los médicos que les atienden van totalmente tapados: mascarilla, gafas, guantes, y bata. -El padre pide a los médicos que le hagan a él primero las pruebas, con el fin de que, así, los niños pierdan el miedo y no se asusten cuando les toque a ellos. -“Nadie nos ha dicho que le hagamos a usted las pruebas. No podemos hacérselas”, responden los médicos. -El padre replica: “Llevo con ellos todo el fin de semana. Si estuvieran contagiados, yo lo podría estar también”. Añade que tiene la garganta dolorida, y les sugiere que aprovechen todo el despliegue para descartar su propio contagio. -El médico contesta categórico: “Si quiere que le hagan las pruebas, llame al 112, y le mandarán una ambulancia a casa”. -Tras extraer muestras a los niños, de la garganta y de la nariz, el papá y sus dos hijos regresan a casa en la ambulancia. 18:30 de la tarde -El traslado y el operativo se repite con la madre y su tercer hijo, que retornaron a su casa cerca de las 20:00 horas. -Las recomendaciones del hospital: quédense en casa hasta que les comuniquen el resultado de las pruebas. Los niños deben estar en la misma habitación con las mascarillas puestas. Ustedes pueden turnarse para salir de casa, pero siempre con mascarilla.