Miércoles 23/08/2017. Actualizado 01:00h

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Madrid

Los policías municipales de Madrid exigen escopetas de pelotas de goma y furgones especiales para actuar en manifestaciones como la del 22-M

Madrid

Denuncian que las Unidades Centrales de Seguridad no reciben la formación necesaria ni están destinadas a controlar disturbios

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Los violentos altercados que se produjeron en Madrid al término de las ‘Marchas de la Dignidad’ dejaron un saldo de 67 policías heridos, entre agentes de las Unidades de Intervención Policial de la Policía Nacional y miembros de las Unidades Centrales de Seguridad de la Policía Municipal de Madrid. Estos últimos denuncian que tuvieron que intervenir en los disturbios aunque no es su función y que lo hicieron sin los medios necesarios para ello.

Una furgoneta de la Policía Municipal con la luna destrozada por los radicales violentos el 22-M. Una furgoneta de la Policía Municipal con la luna destrozada por los radicales violentos el 22-M.

Contusiones, brechas en la cabeza, roturas de dedos de las manos, esguinces de tobillos... Estas fueron algunas de las lesiones que sufrieron casi una veintena de policías municipales en Madrid por los golpes con piedras y barras de acero que usaron los antisistema violentos que los atacaron cuando terminaba la manifestación de las ‘Marchas de la Dignidad’.

Los agentes de las Unidades Centrales de Seguridad acabaron interviniendo junto con las UIP de la Policía Nacional; además, sus vehículos -como se puede ver más abajo- fueron uno de los objetivos de la violencia de un grupo de radicales.

Si los graves altercados han provocado concentraciones de protesta de los policías nacionales antidisturbios, los agentes municipales de Madrid también han reaccionado con indignación.

No son unidades antidisturbios

Distintas fuentes de los sindicatos de la Policía Municipal de la capital de España aseguran a El Confidencial Autonómico que las Unidades Centrales de Seguridad “no son unas unidades específicamente antidisturbios” y que no cuentan con el material necesario para intervenir con seguridad en este tipo de altercados violentos.

“Si quieren jugar en Primer División, tendrán que darnos los mismos medios que a las UIP”, explica un portavoz de CSIT-Unión Profesional, que también asegura que la misión de las UCS no es intervenir en manifestaciones en los que se producen brotes violentos: “Hacen muy bien su trabajo en otras tareas, como controlar locales de ocio o vigilar en la Cañada Real [un poblado chabolista que se ha convertido en punto de venta de droga]”; también sirven, según otras fuentes, para controlar desalojos y desahucios, grandes botellones...

Desde el Colectivo Profesional de Policía Municipal (CPPM) y desde la Asociación de Policía Municipal Unificada (APMU) coinciden con el primer sindicato en señalar las mayores carencias que sufren los agentes de las unidades que el 22 de marzo se vieron envueltos en los enfrentamientos con radicales en las calles de Madrid.

Sin escopetas de pelotas de goma

“No tenemos armas largas, es decir, escopetas de pelotas de goma como las de los antidisturbios de la Policía Nacional”, se quejan distintos agentes consultados por ECA. Volverán a reclamar estos medios al Delegado de Seguridad de Madrid, Enrique Núñez, que se ha negado en reiteradas ocasiones a dotar a las UCS de estas armas, al entender que son “elementos ofensivos” no acordes a las funciones de las Unidades Centrales de Intervención.

Sin embargo, los agentes consideran las escopetas de pelotas de goma elementos defensivos, sin los cuales sólo tienen una opción: el cuerpo a cuerpo. Para ello cuentan con una defensa (es decir, una porra), un escudo y el chaleco antitrauma que les cubre el torso.

Pero los policías municipales también denuncian que los elementos defensivos no son suficientes. En primer lugar, aseguran que los cascos “no son ni mucho menos como los de los agentes de UIP”, ya que son menos robustos. Además, hasta hace poco no contaban siquiera con protectores como espinilleras: algunos agentes se las compraban de forma personal, de su bolsillo, para estar más protegidos.

Las furgonetas, blanco de los violentos

Otra de las quejas que hacen los sindicatos de la Policía Municipal de Madrid a raíz de los enfrentamientos con radicales violentos del 22-M se refiere a los vehículos que utilizan los miembros de las Unidades Centrales de Seguridad.

Tal y como se puede ver en las imágenes más abajo, los antisistema la emprendieron a golpes con varias de las furgonetas en las que se desplazaron los agentes municipales. El resultado fue la rotura de cristales y lunas de varias de ellas, e incluso una quedó parada en medio del Paseo de Recoletos mientras perdía gasolina por los bajos.

“Sólo cuatro furgones están equipados con rejas”, denuncian desde APMU, al compararlas con las ‘lecheras’ de la Policía Nacional: “El resto son normales, y si te pegan un bolazo en el cristal te lo rompen”.

De hecho, las furgonetas que utilizan las UCS de Madrid no han sido especialmente diseñadas para estas tareas, sino que se han adaptado vehículos ordinarios para estas tareas. Los portones no se abren como los de las UIP, por lo que según explican, el primer agente que sale del furgón queda expuesto y no puede ser protegido por sus compañeros.

Formación insuficiente

Por otro lado, está el asunto de la formación. Las fuentes policiales consultadas por El Confidencial Autonómico coinciden en que el entrenamiento que reciben los agentes para enfrentarse a este tipo de situaciones es “errático”, “insuficiente” y “deja mucho que desear”.

Al principio, los agentes municipales aprendían con los miembros de las UIP del Cuerpo Nacional de Policía. Otros, sin embargo, se formaron con Grupos de Reserva y Seguridad de la Guardia Civil, cuya experiencia es muy distinta, ya que su ámbito e actuación es rural y no urbano.

Además, también denuncian que tras varias ediciones con profesionales cualificados y experimentados de las UIP, los mandos de las Unidades Centrales de Seguridad decidieron asumir las tareas formativas, “sin tener ningún tipo de experiencia, por lo que existe formación deficiente”.

Por último, aseguran que, de hecho, no era su función intervenir en reprimir a los violentos. Los agentes de las UCS suelen limitarse a proteger edificios municipales (como el ayuntamiento, en la Plaza de Cibeles) en este tipo de concentraciones. Sin embargo, algunos manifestantes empezaron a lanzarles piedras y además fueron reclamados por los mandos del operativo para socorrer a un grupo de policías nacionales que quedaron aislados en una lluvia de piedras y golpes de un nutrido grupo de radicales.

Querella criminal contra los organizadores del 22-M

Por todos los fallos y errores de coordinación que, según los sindicatos de la Policía Municipal, se cometieron en el dispositivo del 22-M, exigen la dimisión del inspector jefe de las UCS, y la del director general de Seguridad, Pablo Escudero, por no proporcionar el material necesario para este tipo de episodios violentos.

Además, El Confidencial Autonómico ha podido confirmar que la Asociación de Policía Municipal Unificada ha presentado una querella criminal contra todos los detenidos (o que puedan ser arrestados en próximos días) por los altercados en las protestas, y contra los portavoces y las organizaciones convocantes de las ‘Marchas de la Dignidad’ que llegaron a Madrid el 22 de marzo, por supuestos delitos de atentados, lesiones y daños.

  • Una furgoneta de la Policía Municipal de Madrid con los cristales rotos por radicales el 22-M. Una furgoneta de la Policía Municipal de Madrid con los cristales rotos por radicales el 22-M.
  • Los policías municipales de las UCS y varios furgones, en la intervención policial del 22 de marzo. Los policías municipales de las UCS y varios furgones, en la intervención policial del 22 de marzo.
  • Una furgoneta de la Policía Municipal con la luna destrozada por los radicales violentos el 22-M. Una furgoneta de la Policía Municipal con la luna destrozada por los radicales violentos el 22-M.

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