Domingo 04/12/2016. Actualizado 01:00h

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Madrid

“Los peores terroristas siempre tienen buena cara”. Un estudiante de 13 años fue confundido por un etarra en plena visita por El Retiro

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Un par de agentes, vestidos de paisano y con coche particular, confundieron a un joven estudiante de 13 años con un terrorista fichado por la Policía. La candidez del muchacho no inmutó a los oficiales, que aseguraron que "los peores terroristas siempre tienen buena cara". Javier -nombre ficticio- es un estudiante de 13 años de una provincia española que llevó a Madrid hace unos días en un viaje de estudios junto a sus compañeros de colegio. El plan del día incluía la visita al Museo del Prado, al Santiago Bernabéu y a El Retiro. Tras el 'batiburrillo' de pinturas negras de Goya y copas de Europa, el grupo -formado por una veintena larga de escolares- se abandonó al esparcimiento de un paseo en barca por el estanque del extenso parque madrileño. La fisionomía del protagonista de esta historia, pese a encontrarse en la pre adolescencia, bien podía pasar por la de un joven mayor de edad. Una estatura aproximada de 180 centímetros, anchos hombros y rasgos faciales muy definidos: "Viene de familia". Tras un corto y contemplativo paseo en barca, el grueso se dividió en pequeños subgrupos que quedaron diseminados por los bancos que rodean al estanque. En uno, de ellos, Javier departía tranquilamente con un par de compañeros cuando, según le cuentan a El Confidencial Autonómico, divisaron, "a unos treinta metros" un coche estacionado desde el que dos adultos les miraban atentamente. Javier llevaba una mochila de mano consigo. De pronto, los tres jóvenes ven como ambos individuos pegan lo que parecía una fotografía a la luna lateral del coche, la observan, miran hacia el grupo, vuelven a observarla, y, de pronto, salen del coche. Se separan unos metros y comienzan a caminar en dirección al banco. Cuando se encuentran a pocos metros, los dos individuos se identifican como policías, enseñan su placa y se dirigen a Javier: -- Buenos tardes, ¿nos permite ver su Documento Nacional de Identidad? Abra la mochila. Sorprendido, Javier saca su cartera y les da su DNI. Uno de los policías, "el único que habló", repasa sus datos personales. Le hace un gesto afirmativo a su compañero, que, mientras, revisaba una mochila en la que había un 'tupperware' con tortilla de patata, y le espeta: -- ¿Cómo que tiene usted 13 años?, pregunta sorprendido el policía. Acompáñenos al coche, por favor. Sus compañeros, paralizados, contemplan como Javier entra en el coche patrulla sujetado y custodiado por los agentes. El policía 'mudo' se sienta atrás, con él. El agente 'portavoz' comunica por radio los datos del chico. "Identificación negativa, todo correcto", se oye por la emisora. En ese momento, el policía se gira en su asiento y le pregunta: -- Chaval, tienes algún familiar que se llame "Iñaki no sé qué". Javier, por los nervios, no recuerda el apellido, pero sí que era largo y sonaba a vasco-. -- No, que yo sepa, no. Javier relacionó rápidamente esta pregunta con "algo de ETA", y preguntó sin contemplaciones "¿Me han confundido con un etarra?". A día de hoy, el chaval aún no entiende la respuesta: -- Digamos que los peores terroristas siempre tienen buena cara, contestaron. Acto seguido, los tres se bajaron del automóvil. Le dijeron que se podía ir, "sin pedir perdón ni nada". Deseoso de contarles la aventura a todos sus amigos, pero consciente de que necesitaría pruebas, Javier se atrevió a pedirles a los agentes que se hicieran una foto con él. La respuesta, obviamente, fue negativa. De aquella anécdota, ocurrida hace un par de semanas, a Javier sólo le queda el recuerdo de que por unos minutos fue un sospechoso terrorista, la admiración de las chicas de su clase y un nuevo mote que le pusieron sus compañeros: el 'etarra'.