Viernes 15/12/2017. Actualizado 01:00h

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Andalucía

En un artículo de opinión

El presidente de la Asamblea Nacional Andaluza: “Hace tiempo que dejé de creer en España”

Pedro Ignacio Altamirano se considera nacionalista, de izquierdas, republicano y humanista, y apuesta por “pueblos y personas” antes que por “naciones y fronteras”

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El presidente de la Asamblea Nacional Andaluza, Pedro Ignacio Altamirano, ha escrito en un artículo de opinión difundido por la entidad nacionalista que “hace tiempo” que dejó de “creer” en España, ya que él apuesta por “pueblos y personas” antes que por “naciones y fronteras”.

Pedro Ignacio Altamirano, presidente de la Asamblea Nacional Andaluza. Pedro Ignacio Altamirano, presidente de la Asamblea Nacional Andaluza.

El escritor, dramaturgo y pintor andaluz se considera “nacionalista andaluz, de izquierdas, republicano y, sobre todo, humanista, ese humanismo heredado de Blas Infante”, el que dice a los andaluces que son “para sí, Iberia y la humanidad”. Su nacionalismo “nace de derribar fronteras, de acercar personas y compartir culturas”.

Por lo tanto, no cree “ni en España ni en Portugal, pero tampoco en ninguna de las naciones de la actual Europa de mercaderes y usureros, que sólo ha conseguido crear fronteras que dividen y separan pueblos a base de guerras y sangre”.

Cree “en las personas y en las culturas”. Considera que “las verdaderas naciones no tienen fronteras, porque las culturas no las tienen, los pueblos, las personas no entienden de fronteras. Solo entendemos de convivencia”.

Él apuesta por un nacionalismo que “desmiente al nacionalismo excluyente y egoísta”. Un nacionalismo que “intenta unir a un pueblo entorno una idea, quizás romántica y utópica, pero el mundo no sería lo que es sin los románticos y los que persiguen los sueños”.

Un sueño que “se llama República Federal de Andalucía, una República para un pueblo, una República para destruir todo aquello que nos separa y nos aísla. Una República para un sueño. El sueño de comenzar a construir un nuevo país, una nueva Europa. El sueño de reunir a todo un pueblo unido bajo una misma cultura, la andaluza, esa que es tan grande, que es imposible delimitar esas fronteras imaginarias”.

Una Europa de los pueblos

Altamirano considera que si la actual Europa “ya ha derribado las fronteras administrativas”, las naciones “ya no mandan” y “solo obedecen las órdenes de Bruselas”, entonces “qué problema hay en comenzar a derribar de verdad las actuales fronteras nacionales, para crear la verdadera Europa de los pueblos”.

Por eso cree en una “península ibérica de los pueblos” integrada en esa nueva Europa. En la que estén los andaluces de las “actuales fronteras”, pero también a los “del Algarve, del Alentejo, de Badajoz, de Murcia, de nuestros hermanos del Rif, y de toda esa inmensa diáspora de millones de andaluces hebreos y musulmanes, repartidos por todo el mundo”.

Desea “unir a un pueblo desperdigado para construir una nueva realidad como nación, como República”, y desde su “unidad, soberanía e independencia, romper las fronteras junto al resto de pueblos de Iberia y Europa”, para construir “una Europa sin fronteras y de los pueblos”.

Quiere una Europa de “vascos, escoceses, balones, corzos, andaluces, catalanes…”, que “será la verdadera Europa fuerte, democrática y unida, unida porque lo queremos y no porque nos lo imponen. Una Europa unida por las personas y no por los mercaderes. Una Europa en la que los nacionalismos desaparezcan porque ya no tengan sentido, desde el reconocimiento de quiénes somos cada uno”.

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