Sábado 25/11/2017. Actualizado 01:00h

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Andalucía

Contrabando de ansiolíticos y antidepresivos en las cárceles españolas

Andalucía

Funcionarios de la prisión de Algeciras alertan del trapicheo de medicación después de que un preso sufriera dos sobredosis

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La semana pasada, un preso de la cárcel de Algeciras sufrió dos sobredosis en tres días que le colocaron al borde de la muerte. Los funcionarios de prisiones denuncian que algunos internos no sólo consumen droga que introducen desde el exterior de los centros penitenciarios. Algunos también cambian por tabaco o café su medicación, que se la acaban tomando otros presos.

Centro Penitenciario de Algeciras-Botafuegos (Cádiz). Centro Penitenciario de Algeciras-Botafuegos (Cádiz).

El pasado viernes 22 de noviembre, los funcionarios de la prisión de Algeciras-Botafuegos encontraron en su celda al interno F.J.D.G. inmóvil y sin reacción. Después de ser trasladado a la enfermería del centro, los médicos enviaron al preso al Hospital Punta de Europa, donde le pudieron salvar la vida de la sobredosis de sustancias narcóticas que sufría.

El enfermo volvió a su celda al día siguiente, pero el domingo 24 sufrió una nueva sobredosis que obligó a trasladarle otra vez al hospital. La rápida reacción de los funcionarios de prisión consiguió evitar de nuevo su muerte.

Este caso ha encendido las alarmas de los funcionarios de prisiones, que denuncian la facilidad con la que los presos de las cárceles españolas pueden consumir drogas y fármacos.

Cambian tabaco y café por medicamentos

Fuentes del sindicato Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP) explican la situación a El Confidencial Autonómico.

En primer lugar, explican que aún no saben qué sustancias consumió este preso que sufrió dos sobredosis. Apuntan a dos posibilidades, drogas y medicamentos, pero se inclinan por la segunda.

Este se ha tomado la medicación de ocho o diez presos”, aventura uno de los funcionarios de la cárcel de Algeciras consultado por ECA. Según cuenta, casi el 80% de los presos tienen que tomar algún tipo de medicación: ansiolíticos y antidepresivos, fármacos para tratar el SIDA...

A los internos les entregan su medicación periódicamente (por ejemplo, por la mañana, a mediodía y por la noche), pero no se controla si en realidad cada uno se toma su medicación. “Cada uno hace con ella lo que quiere”.

Esto permite un fenómeno que denuncian estos funcionarios: el trapicheo de medicamentos. “Algunos cambian sus pastillas o sus sobres de fármaco por tabaco o café”, asegura un trabajador de la prisión de Algeciras, que también afirma que este “contrabando” se produce en otras cárceles de Andalucía y de toda España.

Algunos de los reclusos que se atiborran de fármacos lo hacen por adicción a las sustancias narcóticas; otros recurren a ellos por desesperación. "A este la ha dejado la mujer y se quería morir", afirman desde la cárcel de Algeciras sobre el preso que sufrió dos sobredosis consecutivas.

Falta de medios para cachear a la entrada a las prisiones

Los funcionarios del sindicato ACAIP achacan este descontrol a la falta de personal. “Hay dos funcionarios por módulo, y en cada módulo hay 140 presos”, explican también para demostrar lo fácil que es introducir en las prisiones droga.

Los estupefacientes entran en los centros penitenciarios de dos formas. La primera, a través de presos que pueden salir de permiso los fines de semana, pero que, al volver en avalancha el domingo, desbordan a los pocos funcionarios que los tendrían que cachear para que no introduzcan elementos prohibidos (no sólo droga, también teléfonos móviles).

Además, en los vis-a-vis que pueden mantener los presos en la intimidad también se cuelan gramos de cocaína, chinas de hachís o dosis de heroína, generalmente escondidos en la ropa interior.

A pesar de que se están empezando a utilizar perros detectores de drogas, los funcionarios denuncian que se encuentran 'atados' para actuar: “Si les cacheas mucho, te pueden denunciar al juez por violar su intimidad”. Por eso aseguran que, a pesar de los registros diarios, se seguirán introduciendo sustancias en prisión: “Es imposible controlarlo todo”.

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