Sábado 17/02/2018. Actualizado 01:00h

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Esperanza Oña reabre el debate sobre el liderazgo en el PP andaluz

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La decisión de abandonar la alcaldía de Fuengirola para mantenerse en el Parlamento autonómico ha atraído las miradas de los críticos con Juanma Moreno

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La decisión de Esperanza Oña de abandonar la alcaldía de Fuengirola para dedicarse en exclusiva al Parlamento de Andalucía en virtud de la ley autonómica que impide a los parlamentarios compatibilizar su tarea con cargos como el de alcalde, presidente de Diputación o de Mancomunidad ha puesto de relieve la debilidad en el liderazgo del presidente del PP de Andalucía Juan Manuel Moreno Bonilla.

La alcaldesa de Fuengirola (Málaga), Esperanza Oña, en un mitin del PP. La alcaldesa de Fuengirola (Málaga), Esperanza Oña, en un mitin del PP.

La decisión de Oña ha sorprendido en el seno de los populares andaluces y en especial en la bancada popular en la cámara andaluza donde la parlamentaria goza de un enorme prestigio por su brillante oratoria, la contundencia de sus exposiciones y por su capacidad de trabajo.

El discreto balance del trabajo desarrollado hasta ahora por Juan Manuel Moreno Bonilla en Andalucía y la emergente figura de Esperanza Oña ha provocado que muchos ojos se centren ahora en la parlamentaria malagueña. Así lo aseguran fuentes populares consultadas por El Confidencial Autonómico, que destacan que Oña mantiene una clara ascendencia en un sector nada desdeñable del PP andaluz.

El núcleo duro que rodea al actual presidente del partido regional es consciente de que el debate está abierto y que ha traspadado los muros de la sede andaluza del PP: la presidenta Susana Díaz no ha dudado en utilizar la incipiente crisis de liderazgo para atizar al portavoz popular en el Parlamento de Andalucía, donde Moreno Bonilla no tiene escaño.

Amagó con presentarse para suceder a Zoido

Esperanza Oña (Sevilla, 1957) ha sido alcaldesa de Fuengirola desde 1991 hasta ahora, diputada nacional, portavoz del Grupo Popular en el Parlamento de Andalucía. Actualmente ocupa el cargo de vicepresidenta de la cámara autonómica y es muy apreciada por su formación -es médico de profesión-.

Oña ha aparecido en todas las quinielas para dirigir los destinos del PP de Andalucía e incluso para ocupar alguna cartera ministerial pero siempre se ha topado con el mismo problema: la mala relación que mantiene con Celia Villalobos, diputada por Málaga y esposa de Pedro Arriola, y las tensiones históricas con Javier Arenas quien nunca le permitió hacerle sombra.

En las convulsas semanas previas a la celebración del XIV Congreso del PP de Andalucía, el pasado marzo, su figura se catapultó a través de una campaña promovida en las redes sociales por su legión de seguidores, especialmente militantes de base y miembros de su equipo de concejales, que hicieron ver la valía de una mujer llamada a dar la réplica a Susana Díaz y garantizar la solidez del ahora mismo primer partido político con representación en la cámara andaluza.

Esperanza Oña se dejó querer aunque sin expresarlo públicamente. La designación de Juan Manuel Moreno Bonilla por parte de Mariano Rajoy como sucesor del interino Juan Ignacio Zoido desactivó la candidatura de Oña y la esperanza de un amplio sector del PP que ahora reabre internamente el debate sobre el liderazgo en la organización de Andalucía.

La crisis de liderazgo de Juan Manuel Moreno Bonilla

La preocupación en la dirección regional del Partido Popular en Andalucía es evidente. La decisión de Esperanza Oña de abandonar la alcaldía para centrarse en el Parlamento ha coincidido en el tiempo con la publicación en El Confidencial Digital de una noticia que “muy probablemente haya tenido que ver con la decisión de Esperanza de centrar sus esfuerzos en el Parlamento”, según reconocen fuentes del PP andaluz.

El titular “Rajoy admite que se ha equivocado enviando a Juanma Moreno a Andalucía” y la noticia han circulado en los últimos días por las redes sociales, pero también por correos electrónicos e incluso en grupos de WhatsApp entre miembros del Partido Popular de Andalucía.

El debate sobre el liderazgo del presidente nos viene en el peor momento” reconocen en un partido donde Juan Manuel Moreno Bonilla ahora mismo sólo cuenta con el apoyo de los aparatos provinciales de Cádiz y Málaga, si bien en esta última provincia la irrupción de Esperanza Oña podría provocar una escisión como la que se cerró en falso a principios de año desde Génova.

La especial debilidad de Moreno Bonilla no ha pasado desapercibida en el Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía. Susana Díaz, la presidenta autonómica, en el último debate parlamentario se dirigió al portavoz popular Carlos Rojas para advertirle: “Por lo que tienen que estar ustedes preocupados es por la persona que está a la izquierda del presidente, porque algunos han encontrado una Esperanza para el partido”.

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