Lunes 20/11/2017. Actualizado 01:00h

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Andalucía

La elección de Juan Manuel Moreno resucita la pugna entre Sevilla y Málaga por el control del PP andaluz

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La mayoría de direcciones provinciales no querían otro presidente sevillano -José Luis Sanz- tras Javier Arenas y Juan Ignacio Zoido

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El plazo para presentar los avales para ser candidato al Congreso del PP de Andalucía se cierra este miércoles por la tarde. Por ahora, el secretario de Estado de Asuntos Sociales, Juan Manuel Moreno Bonilla, es el único que ha anunciado su pretensión de suceder a Zoido en la presidencia del partido, lo que supondría que una victoria simbólica de los populares de Málaga sobre el sevillano José Luis Sanz.

Juan Manuel Moreno Bonilla (izquierda), con Juan Ignacio Zoido (derecha) en un acto del PP andaluz. El malagueño Juan Manuel Moreno (izquierda), con el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido (derecha).

El anuncio de Moreno Bonilla de que se presentará al Congreso como candidato a presidir el partido y a ser cabeza de lista en las próximas elecciones autonómicas provocó, al menos de puertas para fuera, un total cierre de filas.

Desde el actual presidente, el sevillano Juan Ignacio Zoido, hasta los ocho presidentes provinciales, todos los dirigentes del PP andaluz mostraron de inmediato su apoyo a Moreno, que por ahora (hoy se cierra el plazo de presentación de avales) es el único candidato.

Sevilla y Málaga, una rivalidad histórica

La lucha interna soterrada que se ha vivido estos últimos días en el Partido Popular de Andalucía se explica, en buena medida, por la rivalidad histórica de Sevilla y Málaga.

Desde los inicios de la autonomía andaluza, las instituciones y responsables políticos de estas provincias (y sus capitales respectivas) han pugnado por convertirse en el centro político, económico y social de Andalucía, hasta el punto de que, como ya contó El Confidencial Autonómico, han aparecido movimientos que reclaman que Málaga se convierta en una autonomía proia para escapar del “centralismo sevillano”.

En el seno de los populares andaluces se vive desde hace años esta misma rivalidad, en la que la mayoría del resto de provincias andaluzas ahora se han posicionado del lado malagueño.

Reacción contra el tercer presidente sevillano

Fuentes del PP andaluz consultadas por El Confidencial Autonómico aseguran que el freno a la candidatura de José Luis Sanz, actual secretario general, fue fruto de la oposición que algunas direcciones provinciales mostraron a que otro sevillano dirigiera el partido regional en esta nueva etapa.

Hay que recordar que desde 2004 son dirigentes de Sevilla los que presiden el PP en Andalucía: primero Javier Arenas (que ya fue presidente entre 1993 y 1999) hasta su renuncia tras la “amarga victoria” de 2012, y después Juan Ignacio Zoido, que ha pilotado esta etapa de transición mientras ostenta el cargo de alcalde de la capital hispalense.

La pretensión de José Luis Sanz, alcalde del pueblo sevillano de Tomares, número dos de Zoido y gestor del día a día del partido, de convertirse en nuevo presidente y candidato a las elecciones autonómicas “sublevó” a varias provincias.

La mayor oposición vino de Cádiz (que preside Antonio Sanz), de Almería (Gabriel Amat), y sobre todo de Málaga. Las fuentes internas consultadas explican que el presidente de la Diputación de Málaga y del partido provincial, Elías Bendodo, fue de los que más claramente mostró su descontento cuando la designación de José Luis Sanz, avalada por María Dolores de Cospedal, parecía ya algo hecho.

Esta oposición frontal al actual número dos del partido regional fue una de las causas que llevó a un grupo de militantes y concejales del PP de Fuengirola (Málaga) a lanzar en Twitter la candidatura de su alcaldesa, Esperanza Oña.

Varios responsables de esta campaña virtual aseguraron a ECA que en el partido se extendía una sensación de “incomodidad” por la hipotética designación de Sanz, al que consideran un dirigente sin carisma, incapaz de vencer en las urnas a Susana Díaz.

Aún así, muchos se mostraban escépticos con la posibilidad de que no fuera Sanz el elegido: “Sevilla es Sevilla”, decían resignados. Otros, sin embargo, apuntaban a que un sector del partido de Granada podría impulsar a Carlos Rojas, actual portavoz en el Parlamento andaluz.

Moreno Bonilla puede rebajar la tensión

La presentación, con el aval de Rajoy, de Moreno Bonilla parece cerrar la puerta a todas estas posibles candidaturas cuyo punto en común era el rechazo a otro presidente sevillano. Si no hay sorpresa de última hora, será un malagueño quien tome las riendas del partido.

Aunque vinculado a Málaga, el secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad también se ha dedicado a la política regional. Destaca sobre todo su etapa como presidente de Nuevas Generaciones de Andalucía (que tiene su sede en la capital autonómica), cargo desde el que recorrió localidades de toda la región, incluidos muchos pueblos de la provincia de Sevilla.

También ha sido secretario ejecutivo y coordinador de política autonómica y municipal del PP nacional. Por todo ello, dirigentes populares andaluces coinciden en señalar que tiene un perfil que puede ayudar a atenuar las rivalidades entre Sevilla y Málaga.

Sanz pierde el apoyo de Cospedal

El cierre de filas -nacional y regional- en torno a Juan Manuel Moreno Bonilla hace poco probable que surjan más candidatos. Hay que esperar hasta que acabe el plazo de presentación de avales, y se mantiene la incógnita de si José Luis Sanz da un paso al frente y esgrime los avales que ya habían recogido sus simpatizantes.

Sin embargo, las fuentes internas de los populares andaluces consultadas por El Confidencial Autonómico descartan esta posibilidad. La razón principal es que Sanz sabe que, desde que Juan Manuel Moreno hizo su anuncio, su principal valedora, la secretaria general María Dolores de Cospedal, ya no va a hacer ningún movimiento para impulsarle.

Además, ECA ha podido saber que Moreno llamó a José Luis Sanz para pedirle su apoyo y para hacerle saber que, si resulta elegido, espera contar con él en la nueva etapa del PP de Andalucía, en lo que parece un intento de integrar al dirigente que mayor oposición interna podría ejercer.

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