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Cantabria

El ex líder de las Juventudes Socialistas de Cantabria acusa al PSOE de dejarse “fagocitar” por Revilla

Cantabria

Raúl Gil culpa en su libro a los dirigentes “miedosos y acomodados” de su partido del descenso de 13 a 7 escaños tras ocho años de gobierno con el PRC

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Entre 2003 y 2011, la coalición entre el Partido Regionalista de Cantabria de Miguel Ángel Revilla y los socialistas dirigidos por Lola Gorostiaga gobernó esta comunidad autónoma. Ahora, un libro del que fuera Director General de Juventud, diputado regional y secretario general de Juventudes Socialistas analiza esos ocho años de gobierno con conclusiones muy críticas con los dirigentes del socialismo cántabro.

Dolores Gorostiaga (PSOE) y Miguel Ángel Revilla (PRC) rubrica el acuerdo de coalición para gobernar Cantabria en 2003. Gorostiaga y Revilla rubrican el acuerdo de coalición para gobernar Cantabria en 2003.

Con tinta roja” es el título del libro en el que Raúl Gil cuenta su trayectoria dentro del PSOE de Cantabria, desde que se afilió en 1993 con diecisiete años hasta que, veinte años después, se alejó del PSOE al marcharse a Berlín.

La historia de Gil -que participó en la organización de las campañas electorales socialistas de 2003 (autonómicas), 2008 (generales), 2009 (europeas) y 2011 (municipales en Santander)- es la de una desilusión tras alcanzar el poder en el gobierno de coalición PRC-PSOE entre 2003 y 2011.

Todo el mérito para Revilla

El Confidencial Autonómico ha tenido acceso al contenido de “Con tinta roja”, que aún está buscando financiación con una campaña de crowfunding en Libros.com para poder editarse y salir al mercado. En su libro, Raúl Gil hace un repaso muy crítico de la participación del PSOE cántabro en el gobierno de coalición con los regionalistas del PRC.

El que fuera líder de las Juventudes Socialistas de esta región se lamenta que el triunfalismo de los primeros años gobernando impidiera ver cómo los cántabros empezaron a creer “que todo lo que hacía el Gobierno de Cantabria era responsabilidad de su Presidente, Miguel Ángel Revilla. Todo lo bueno, claro”.

Según escribe Gil en su libro, el “campechano” presidente regional -“que no hubiera sabido ni cómo poner en marcha la gran mayoría de las políticas que hicieron de Cantabria una región más moderna, justa y abierta”- “fagocitó” el trabajo del partido socialista, que no fue capaz de encontrar “un antídoto al revillismo”.

Cómo los socialistas pasaron de tener 13 escaños a sólo 7

El ex dirigente socialista pone como ejemplo la evolución de diputados en el Parlamento regional durante esos ocho años de gobierno entre los dos partidos que hasta entonces habían estado en la oposición de los ejecutivos del PP.

En 2003, el PSC-PSOE consiguió hacerse con 13 escaños, mientras que el Partido Regionalista de Cantabria se hacía con 8 diputados. La suma de ambos permitió alcanzar la mayoría: a pesar de tener más votos y más peso en el Parlamento regional, los socialistas cedieron la presidencia del gobierno regional a Miguel Ángel Revilla, que en las dos legislaturas anteriores había sido vicepresidente en un gobierno de coalición con los populares.

Ya en 2007, el Partido Regionalista superó al PSOE en votos y escaños (12 a 10), una tendencia que se confirmó en 2011, cuando los populares, con Ignacio Diego, reconquistaron el gobierno regional: Revilla se mantuvo en 12 diputados, mientras que los socialistas se hundieron hasta los 7, el peor resultado de su historia.

Miedo del PSOE a su socio de gobierno

Raúl Gil asegura, en el libro que se publicará próximamente y al que ha tenido acceso El Confidencial Autonómico, que la incapacidad, la comodidad, la falta de ganas y el miedo a que el PRC “se enfadara” impidieron que los socialistas cántabros reivindicaran también como propias las políticas que estaba poniendo en marcha el gobierno regional.

Esto permitió a Revilla ganarse a muchos votantes del PSOE, “que lo preferían en todas las comparaciones con nuestra candidata”, la vicepresidenta Lola Gorostiaga.

En este libro, el que fuera diputado autonómico no ahorra críticas contra Gorostiaga (que fue relevada del liderazgo del partido en marzo de 2012) ni contra otros muchos dirigentes del partido que, según él, “rompieron en pedazos el sueño del socialismo cántabro” y que han conseguido convertir al partido “parece que para mucho tiempo, en la tercera fuerza política” de la región.

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