Jueves 23/11/2017. Actualizado 01:00h

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Comunidad Valenciana

Examen del PP a Alberto Fabra en su segundo año al frente de la Generalitat. Su mandato desde la salida de Francisco Camps ha estado marcado por la crisis y la incertidumbre

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La llamada telefónica que Francisco Camps hizo el pasado 20 de julio de 2011 fue el punto de partida para una nueva etapa en la Generalitat Valenciana: con ese contacto, Alberto Fabra se convirtió en el nuevo presidente. Dos años después, los retos de Fabra en el ecuador de su gestión pasan por lograr la unidad del PPCV, obtener más apoyo por parte de Rajoy y erradicar la corrupción política.

Todo sucedió muy rápido para Alberto Fabra aquel 20 de julio de 2011. En una simple llamada telefónica de Francisco Camps, a mediodía, éste le propuso convertirse en presidente de la Generalitat Valenciana.

Tal y como recuerdan fuentes del entorno ‘popular’ a El Confidencial Autonómico, con esa llamada Camps certificó su rendición a la presión mediática y la insistencia de Génova para que presentara la dimisión. Camps tuvo las ‘manos libres’ para designar a su sucesor, y antes de telefonear a Alberto Fabra se lo propuso a otra persona, que no aceptó. Nadie duda a estas alturas de a quién se lo sugirió.

Actualmente, Alberto Fabra siente con más fuerza la necesidad de mantener unido el partido y dar la vuelta a los negros sondeos electorales. En esta coyuntura surge con frecuencia el nombre de Rita Barberá, una de las piezas con las que el presidente tiene que contar para remontar.

Contar con Rita Barberá es básico para acabar con asperezas o protagonismos personales en el PPCV. Según relatan a ECA fuentes del partido, Barberá es quien tiene “un comprobado tirón electoral, que no se puede desaprovechar en estos momentos”.

En su apuesta por unificar a los ‘populares’, Fabra también debe tener en cuenta a José Císcar, Alfonso Rus y Javier Moliner, presidentes del PP en Alicante, Valencia y Castellón respectivamente. El objetivo es evitar salidas de tono y no incrementar la ‘sensación de soledad’ que parece acompañar en estos momentos a Fabra.

El apoyo de Rajoy, una asignatura pendiente

Rajoy necesita a Fabra, y Fabra a Rajoy. Según las fuerzas ‘populares’, el apoyo mayor que el presidente Mariano Rajoy podría prestar ahora a Fabra es “una financiación autonómica más justa”, que contemple los 5 millones de habitantes, y que supondrían al año 1.000 millones de euros más para la región.

La Comunidad Valenciana ha reivindicado durante años esa financiación acorde con su población, pero en su momento se estrelló con el inmovilismo de Zapatero durante el mandato socialista.

Pese a la coincidencia del PP también en el Gobierno de España, no se ha avanzado en este asunto, que está “devaluando al presidente Fabra”, indican fuentes consultadas, que lidia con una más que delicada situación financiera en la Generalitat.

“Es evidente que Rajoy ha tenido miedo de contar con los valencianos, por si acababa siendo imputado”, señala un alto cargo del PP, pero “actuando así perjudica a los valencianos y se perjudica a sí mismo, pues necesita al PPCV”.

La figura de María José Catalá

María José Catalá es la actual consellera de Educación y Empleo en la Generalitat Valenciana. Por su edad y habilidades políticas, se le señala como uno de los componentes del Consell con más proyección política.

En la Comunidad Valenciana consideran que un modo de que Rajoy reconozca al PPCV sería “contar con algún valenciano en una próxima remodelación ministerial”, prevista para después de las elecciones europeas de 2014.

En palabras de un alto cargo del partido regional, “Catalá podría ser una buena baza para Rajoy y para Fabra” en el caso de que Rajoy efectivamente sustituya en breve a su ministro de Educación, José Ignacio Wert. También podría buscarse un ‘recambio valenciano’ a Fátima Báñez, titular de empleo.

El Consell, a examen

El perfil que tiene el Consell no es del agrado de la mayoría de los líderes del PPCV. Destacan dos mujeres por su capacidad de trabajo y habilidad política: la mencionada María José Catalá e Isabel Bonig, consellera de Urbanismo e Infraestructuras. Ambas suenan con fuerza para tener más peso inmediato en el PPCV y también en las tareas de gobierno.

En el PPCV no hay partidarios de llevar a cabo una ‘revolución’ en el Consell, pero sí de hacer remodelaciones para llegar con más posibilidades a las elecciones autonómicas y municipales de 2015.

En ciertos foros se maneja la idea de sustituir ahora a Serafín Castellano, conseller de Justicia, para que se centre en su tarea como secretario general del PPCV. De este modo, podría “animar a los militantes” y también sería una maniobra para ‘blindarse’ ante el riesgo de que prospere la denuncia que ha presentado la Asociación contra la Corrupción en la Comunidad Valenciana contra Castellano, actualmente un punto de desgaste.

Llegar ‘con vida’ a mayo de 2015

Fabra necesita consolidar su liderazgo y tomar decisiones que transmitan seguridad y confianza en unos momentos en que se apunta incluso s la posibilidad de que se adelanten las elecciones. Un anticipo electoral podría coger desprevenido al tripartito y permitiría tanto renovar el PPCV como evitar el desgaste diario por la falta de liquidez para hacer frente a los pagos.

Para los ‘populares’, la coincidencia de un Gobierno nacional del PP con las Diputaciones y Ayuntamientos importantes de la Comunidad Valenciana en manos del mismo partido, un hipotético tripartito en el Consell tendría “una vida efímera”.

Fabra es un ganador nato ya desde 1991, momento en el que entró en política como concejal en el Ayuntamiento de Castellón. La hipótesis unas elecciones anticipadas también podría minar las posibilidades que Fabra tiene de “remontar y ganar en las próximas elecciones”, como explican varias fuentes de diversos partidos a ECA: nadie cree al 100% que el PPCV “esté muerto”.

¿Gobierno ‘popular’ o tripartito?

Los últimos sondeos que confirman la posibilidad de que haya un tripartito en la Comunidad Valenciana han sido interpretados como “una baza a favor del PP” en ciertos sectores. Se cree que los populares pueden explotar el “temor a un tripartito” en los casi 2 años que faltan hasta las elecciones autonómicas. Ese miedo podría ser una fuente de votos para los ‘populares’.

La idea es que el PSPV, en caída libre, no podría liderar un tripartito. De otro lado, en el PP dudan de las posibilidades que tendría un partido como Compromís, que consideran “catalanista”, y recelan del “radicalismo” de EUPV.

Éstos y otros interrogantes están en el día a día de líderes políticos y ciudadanos de toda la Comunidad Valenciana, expresados en público y en privado. Queda pendiente comprobar si Alberto Fabra es capaz de relanzar su figura y reforzar al PPCV en los dos años que faltan hasta los próximos comicios.

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