Jueves 23/11/2017. Actualizado 01:00h

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Comunidad Valenciana

Imita al Santísima Trinidad, hundido en la batalla de Trafalgar (1805)

El dueño de la réplica de un barco de época contactará con la Armada para evitar ser desahuciado en Alicante

La Capitanía Marítima pretende que este buque, ya declarado “artefacto flotante”, salga del dique seco porque considera que supone un peligro

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El puerto de Alicante cuenta desde hace unos años con una atracción turística frente a la que se sacan cada día decenas, cientos de fotos: un barco réplica del Santísima Trinidad, navío de cuatro puentes que se hundió en la batalla de Trafalgar (1805). Ahora los dueños del barco pelean para evitar tener que marcharse de ese puerto.

Réplica del buque Santísima Trinidad amarrada en el puerto de Alicante. Réplica del buque Santísima Trinidad amarrada en el puerto de Alicante.

Este barco lleva amarrado al muelle 4 del puerto de Alicante, junto al Casino, desde el año 2011. Ha funcionado como local de hostelería hasta hace un tiempo. La concesión caducó el pasado mes de diciembre y se ha renovado mensualmente varias veces, pero la Autoridad Portuaria de Alicante y Capitanía Marítima han avisado que debe ser sacado de allí.

El ayuntamiento, que dirige el socialista Gabriel Echávarri, se ha mostrado partidario también se que salga del puerto el barco. ¿El motivo? Capitanía Marítima hizo una inspección y consideró que debía ser llevado a dique seco para reparar el casco, ya que se podrían producir entradas de agua, con el peligro de que el barco zozobre donde está amarrado. O eso, o ser retirado para desguace.

Negativa de varios astilleros

Las autoridades han dado distintos plazos a los dueños de la empresa Navío Santísima Trinidad -que la compraron recientemente para relanzar el proyecto de esta réplica del buque del siglo XVIII- para que se lleven del puerto de Alicante el barco para ser reparado. Los responsables aseguran que ellos ya invirtieron una cantidad importante de dinero y lo repararon para evitar cualquier peligro.

El último plazo fijado vence en unas semanas, pero los dueños del Santísima Trinidad no encuentran todavía solución a la exigencia de las autoridades. Según explica a El Confidencial Autonómico Rafael Ibáñez, de Navío Santísima Trinidad, por un lado han tratado de encontrar un astillero cercano a Alicante para llevar allí la réplica del bu que de guerra y allí someterlo a las reparaciones que exige la Autoridad Portuaria.

Sin embargo, por el momento sólo han recibido negativas. Desde los astilleros de Navantia en Cartagena les han respondido que no tienen disponibilidad de recibir ningún barco hasta febrero de 2018; desde el Varadero Port de Denia (al norte de Alicante) les han informado de que la varada del Santísima Trinidad no podrá realizarse hasta el mes de agosto.

A ello hay que sumar que la empresa dueña de la réplica del barco no puede afrontar los 200.000 euros que costaría el remolcar el Santísima Trinidad hasta alguno de estos astilleros, lo que complica aún más la situación. Mientras tanto, los costes mensuales de mantenimiento del barco ascienden a 15.000 euros, entre amare, suministros y plantilla, mientras que no tienen ingresos por actividades como el restaurante que había anteriormente en él.

Un barco histórico de la Armada

Los dueños de la réplica del barco hundido en Trafalgar incluso han pensado recurrir a la Armada: según ha sabido ECA, contactarán con ella para intentar ofrecer el Santísima Trinidad, ya que es réplica de un buque muy destacado en la Historia de la Armada Española, y por eso la Armada podría tener interés en conseguir una buena salida para este tema.

“El Santísima Trinidad forma parte del patrimonio nacional”, afirman los dueños, que también van a dirigirse a Patrimonio Nacional y a los ministros de Cultura (Íñigo Méndez de Vigo) y Turismo (Álvaro Nadal) para pedir su colaboración en evitar que termine como chatarra esta réplica.

Mientras tanto, también están inmersos en una campaña de recogida de firmas (llevan más de 1.500) para apoyarse en el respaldo de los alicantinos para presionar a las autoridades locales, como el alcalde Echávarri, al que Rafael Ibáñez ha solicitado una reunión para tratar el asunto después de que el primer edil dijera que había que sacar “ese muro” (así llamó al barco) del puerto. El primer edil no ha respondido a esa petición.


Las gestiones de Navío Santísima Trinidad han ido también encaminadas a que el barco sea reclasificado como “artefacto flotante”: es decir, no un barco, ya que no tiene capacidad de navegar por sí mismo. Eso supondría que la inspección para permitir su continuidad en el puerto de Alicante sería distinta, con otras exigencias.

Esta reclasficación ha sido aceptada, pero para este caso se sigue considerando buque de 5ª clase: algo que la empresa propietaria de la réplica del Santísima Trinidad considera irregular, de ahí que incluso se plantee llevar el tema a los tribunales.

Museo, tienda, “gastrobarco”...

Mientras tanto, la última intención de la Autoridad Portuaria es llevarlo a un muelle exterior alegando que en el muelle 4, por donde pasean miles de personas, es un peligro: si se escorara por una vía de agua, se podrían romper los mástiles y caer sobre la zona peatonal: “Si fuera tan peligroso, que acordonen la zona como hemos solicitado”, reclama Ibáñez. El simple remolcado a otro muelle ya costaría a los dueños, que lamentan que este bloqueo del barco les está suponiendo un gravísimo perjuicio económico, de 15.000 euros al mes.

Sobre todo, porque no pueden poner en marcha el proyecto que tenían pensado para el Santísima Trinidad: repararlo, como aseguran que ya hicieron, y poner en marcha un museo naval e histórico, una tienda de souvenirs y un “gastrobarco” con participación de hosteleros de la zona que ofrezcan sus productos en la cubierta. Incluso plantean que se sostenga el barco sobre unos pilares o una “cuna” hasta el fondo del puerto para que no haya ningún riesgo de que el barco se escore.

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