Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Galicia

El sindicato Acaip denuncia que estas prácticas se están convirtiendo en habituales

Preocupación en la prisión coruñesa de Teixeiro por el aumento de motines

En tres días, un preso incendió dos celdas y, secundado por otros seis reclusos, se enfrentó a los funcionarios atrincherándose en la galería con armas artesanales

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Un preso de la prisión de Teixeiro, en A Coruña, incendió dos celdas y protagonizó un conato de motín junto a otros seis reclusos en tres días. Se atrincheraron en la galería y se enfrentaron a los funcionarios de la prisión utilizando armas artesanales.

Centro Penitenciario de Teixeiro. Centro Penitenciario de Teixeiro.

El pasado viernes 18 de agosto alrededor de las 15:00 horas, un preso de nacionalidad española y clasificado en primer grado 91.3, el régimen de vida más restrictivo dada su peligrosidad,  incendió el colchón y otros enseres de su celda del módulo de régimen cerrado.

Los funcionarios de servicio iniciaron el protocolo establecido para estos casos, y evacuaron a todos los ocupantes de esa galería, incluido el causante, sin ningún incidente a mayores. El resultado fue de tres funcionarios y ocho internos con síntomas leves de intoxicación por inhalación de humos, e importantes daños materiales.

El domingo 20 de agosto, el mismo interno, ya ubicado en otra celda del departamento y a una hora similar, provoco un nuevo incendio, pero en esta ocasión durante la evacuación al patio del departamento.

El preso rompió el arco detector de metales situado a la entrada del patio y, junto con otros seis reclusos, utilizó sus restos como armas artesanales, atrincherándose en el rastrillo (esclusa de acceso) de la galería.

Tras una breve negociación, llevada a cabo por los funcionarios de servicio junto con otros compañeros que acudieron desde el resto de módulos, los internos depusieron su actitud y entregaron las armas.

En esta ocasión fueron diez los funcionarios y siete los internos con síntomas leves de intoxicación, además de los importantes daños materiales. Solo el arco detector de metales tiene un valor de varios miles de euros y su reposición deberá correr a cargo del erario público.

Unos incidentes habituales

Desde el sindicato Acaip (Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias) denuncian que estos hechos se están convirtiendo en habituales en esta prisión y en el resto de centros.

Además, critican que desde la Administración Penitenciaria dirigida por Ángel Yuste, no se está dando una respuesta adecuada, salvo “buscar supuestas responsabilidades entre los funcionarios de servicio, los cuales se juegan su integridad física para resolver estos incidentes en la mayoría de las ocasiones”.

Por otro lado, consideran que los internos protagonistas de estos hechos, muchos de ellos reincidentes, “actúan con total impunidad dado que estos actos apenas tienen ninguna repercusión judicial, penitenciaria o patrimonial”.

El sindicato lamenta que “solo se actuara cuando ya sea irreversible y tengamos que lamentar la pérdida de alguna vida, pues es bien sabido que en un incendio existen multitud de variables totalmente impredecibles, y más si hablamos de un Centro Penitenciario”.

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