Jueves 14/12/2017. Actualizado 01:00h

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Madrid

Los difíciles primeros minutos de Francisco Granados en la cárcel de Soto del Real

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Entrada de Granados en Soto del Real. Entrada de Granados en Soto del Real.

Francisco Granados, sin duda el detenido más relevante en la llamada ‘operación Púnica’, se encuentra preso en la celda de ingresos de la cárcel madrileña de Estremera. Sin embargo, el ex número dos de Esperanza Aguirre pasó sus primeros minutos como encarcelado en Soto del Real, donde ingresó la semana pasada. Unos minutos difíciles.

Según le cuentan a El Chivato, el ex presidente del PP de Valdemoro y ex alcalde de la localidad lo pasó “bastante mal” una vez pasado el control de acceso: “Estaba pálido. Tenía una cara de gran preocupación, que contrastaba con cómo se le ve en televisión”.

Pasada ya una semana desde su primer contacto con la cárcel, y después del traslado a Estremera, ahora “se le ve algo menos nervioso”. De hecho, “pasó sin problemas el análisis psicológico y por ello se ha descartado aplicarle el protocolo anti-suicidios”.

Los funcionarios de prisiones explican que, en el bajo estado anímico de Granados durante los primeros minutos del ingreso en Soto del Real influyó, con toda probabilidad, la situación de “overbooking” que se vivió en la celda de ingresos el día en que fue detenido por la ‘operación Púnica’.

Desde la prisión madrileña relatan que, además de Granados, ese día llegaron a la cárcel de Soto del Real el empresario David Marjaliza y otros implicados en la trama. Entre ellos, el alcalde de Valdemoro, José Carlos Boza; el “conseguidor” Alejandro de Pedro; la socia de Marjaliza, Ana María Ramírez; y el directivo de Cofely, Pedro García.

Y a todos ellos se sumó el ingreso de “otros delincuentes comunes”, lo que provocó que la zona de ingresos “estuviera prácticamente llena”. Esa situación, por otro lado bastante habitual en las cárceles, sorprendió sin embargo a los políticos y empresarios detenidos, que “no están acostumbrados a ver con lo que se encontraron allí”.

En Soto del Real insisten en que a Granados “le impactó” toda esa situación: “No podía disimular que estaba asustado”.

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