Martes 17/07/2018. Actualizado 01:00h

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Madrid

Van a seguir repartiendo comida sólo a españoles

Los neonazis de Tetuán estudian si ocupan o alquilan un nuevo local

Madrid

Han reclamado en el juzgado que se les devuelva la comida, los muebles y la ropa que se quedaron en el edificio de Juan de Olías, que valoran en 5.000 euros

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Tras varias semanas de polémica, una orden judicial permitió a la Policía desalojar a un grupo de neonazis del edificio que ocupaban en el barrio madrileño de Tetuán, donde habían organizado el llamado Hogar Social Ramiro Ledesma. Los impulsores de este proyecto no cejan en su empeño y ya están buscando otra “sede”.

Neonazis en las ventanas y tejado del Hogar Social Ramiro Ledesma, en Madrid. Neonazis en las ventanas y tejado del Hogar Social Ramiro Ledesma, en Madrid.

La Delegación del Gobierno en Madrid argumentó que con el desalojo de los okupas que controlaban un edificio en la calle Juan de Olías se acabaría la situación conflictiva que arrastraba el barrio de Tetuán desde finales del mes de agosto por los enfrentamientos entre los neonazis y los radicales de izquierda que controlaban la casa okupa La Enredadera, a pocas calles de distancia.

El Confidencial Autonómico ya informó de que tras el desalojo estaba produciéndose una “guerra”, pero esta vez mucho menos violenta: se trata de los carteles y pintadas superpuestas que se pueden ver por la zona próxima a estas casas okupas, y en las que los llamamientos a “echar a los nazis” se mezclan con cruces celtas fascistas.

A pesar del desalojo, los impulsores del Hogar Social Madrid volvieron a repartir comida en Tetuán hace pocos días. Lo hicieron en un parque, donde habían convocado a algunos vecinos -sólo españoles, ya que no reparten alimentos a extranjeros- que ya habían acudido anteriormente a ellos para pedirles ayuda.

Ocupar un edificio o alquilarlo

ECA ha podido contactar con un portavoz del llamado Hogar Social Ramiro Ledesma, que revela que los impulsores se han tomado un tiempo para reflexionar y decidir qué pasos dar ahora, aunque tienen una idea que están sopesando seriamente: “Estamos viendo si entramos y ocupamos un edificio abandonado, que no sea de nadie, o alquilamos un local”.

Es decir, no renuncian a tener un “Hogar Social”, como aquel del que fueron desalojados. Además, lo están buscando en el mismo barrio, ya que “preferiblemente” quieren mantenerse en la zona de Tetuán.

Las fuentes del Hogar Social Madrid consultadas denuncian que la presión impidió que el empresario que les ofreció dinero y un local en el barrio para continuar con su actividad siguiera adelante con su ofrecimiento. “El error de ese hombre fue decirlo por televisión”, lamentan los okupas neonazis, que aseguran que tras emitirse esa oferta, el ayuntamiento de Madrid y la Delegación del Gobierno comenzaron a “amenazar” al empresario con quitarle licencias y permisos que necesita para su actividad empresarial.

Tras este contratiempo, y mientras encuentran o bien otro local vacío para ocuparlo o bien un inmueble para alquilarlo, los responsables de Hogar Social Madrid tratan de mantener el contacto con los vecinos.

La gente nos escribe por Internet y quedamos con ellos para repartirles comida”, señalan en conversación con El Confidencial Autonómico. También aseguran que siguen recibiendo alimentos de donantes y los van guardando en trasteros y casas de simpatizantes. Después, concertan por Internet un lugar y una hora para entregar los alimentos a españoles en situación de necesidad.

Los repartos los tienen que hacer “a hurtadillas”, aseguran los neonazis, para evitar tanto a la Policía Municipal como a los miembros de los colectivos que dirigieron las protestas contra el Hogar Social de la calle Juan de Olías, con los que se enfrentaron violentamente más de una vez con ocasión de los repartos de alimentos.

Reclamación al juzgado

Además de sus planes futuros para seguir con su proyecto, los impulsores del Hogar Social de Tetuán revelan a ECA sus actuaciones para resarcirse del desalojo. Según comenta un portavoz, sus abogados presentaron una solicitud al juez que ordenó a la Policía que los echara del edificio ocupado para poder recuperar todo lo que tenían dentro del inmueble.

Queremos que nos devuelvan los muebles que llevamos, nuestra ropa y sobre todo los 400 kilos de comida que se quedaron encerrados; todo tiene un valor de más de 5.000 euros”, aseguran los ultras que mantienen su empeño en continuar en Tetuán.


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